El Dr. Jorge Rodas, presidente del Círculo Paraguayo de Médicos (CPM), lanzó una fuerte advertencia sobre el estado crítico del sistema de residencia médica en Paraguay, calificándolo como un “modelo tricéfalo disfuncional” que expone a los médicos en formación a condiciones de sobrecarga extrema, desprotección y desgaste físico y mental.
Durante la entrevista, Rodas abordó las crecientes denuncias por jornadas laborales extenuantes, falta de supervisión académica y el uso de residentes como “mano de obra barata” en varios hospitales del país. Esto también atendiendo a la muerte de un médico residente en un accidente de tránsito, mientras iba a su guardia.
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Según el gremialista, la formación médica de especialización carece de coordinación y control porque depende de tres instituciones que no trabajan en conjunto: el Ministerio de Salud, las universidades y el Consejo Nacional de Educación Superior (CONES).
“La residencia médica en Paraguay tiene tres cabezas, pero ninguna asume plenamente su responsabilidad. El Ministerio de Salud administra el ingreso y paga los salarios, pero no forma médicos. Las universidades diseñan programas que no controlan, y el CONES habilita pero no fiscaliza”, explicó Rodas.
El titular del CPM alertó que esta estructura disfuncional ha derivado en la aprobación de programas de residencia sin sustento académico real, como sucedió en Ciudad del Este, donde —según denunció— se habilitaron especialidades sin un plan de estudios completo ni docentes acreditados.
Rodas destacó que los residentes son médicos en formación, no trabajadores contratados, y que su proceso debe estar centrado en el aprendizaje, no en suplir carencias del sistema público de salud.
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“Hay hospitales que prácticamente son comandados por residentes. Se los usa para cubrir turnos, no se respeta su programa de formación ni sus tiempos de estudio e investigación”, señaló.
Ante esta situación, el CPM presentó propuestas formales al CONES, como la entrega obligatoria del programa educativo al ingresar a una residencia. Este documento debe establecer claramente la carga horaria —unas 12.000 horas en tres o cuatro años— y los objetivos de aprendizaje. Sin embargo, Rodas denunció que las recomendaciones del gremio han sido ignoradas.
“El presidente del CONES actual no es un académico, es un político. No entiende la gravedad del problema. Mientras tanto, seguimos enviando a jóvenes médicos a enfrentar patologías complejas sin la formación adecuada ni el respaldo institucional necesario”, expresó con firmeza.
La falta de respuesta institucional preocupa aún más en el contexto del reciente fallecimiento de un médico residente en IPS, un hecho que vuelve a poner en evidencia los riesgos de un sistema sin control ni protección efectiva para sus profesionales en formación.
«El problema está en la cabeza del sistema. Si no se reestructura la gobernanza de la formación médica, seguiremos lamentando consecuencias humanas y profesionales”, concluyó Rodas.














