“El mundo que conocimos después de la Segunda Guerra Mundial está en terapia intensiva y con pronóstico reservado”, sostuvo el analista Mario Paz Castaing en declaraciones a Radio Guairá AM, al describir un contexto global marcado por tensiones crecientes e incertidumbre.
Según explicó, las reglas tradicionales del orden internacional parecen haberse debilitado, mientras que el conflicto en Medio Oriente ha entrado en una fase imprevisible. Advirtió que la dinámica actual del enfrentamiento ya no es fácilmente controlable y que cualquier acción podría generar reacciones inesperadas, con impactos tanto regionales como internacionales.
Castaing señaló que la escalada involucra a más actores y territorios, incluyendo no solo a ejércitos regulares, sino también a grupos aliados y milicias, lo que aumenta el riesgo de expansión más allá de los frentes actuales.
Asimismo, alertó que esta etapa del conflicto no solo compromete la seguridad de los países directamente involucrados, sino que también podría tener consecuencias económicas y diplomáticas en otras regiones, especialmente en el transporte de energía y en los mercados internacionales.
Especialistas coinciden en que, dada la imprevisibilidad del escenario, es difícil anticipar cómo evolucionará la guerra o cuándo podría concluir. En ese horizonte de incertidumbre, algunos analistas advierten que la posibilidad de un conflicto de mayor escala —incluso con características de una eventual tercera guerra mundial— ya no parece un escenario tan lejano.














