Asunción, Agencia IP.- El canciller nacional, Rubén Ramírez Lezcano, dijo que el Paraguay está convencido de que un país próspero, con oportunidades de desarrollo para todos, es menos vulnerable a las amenazas internas y externas. Resaltó que el desarrollo económico es un componente esencial para la seguridad de los países.
Así lo expresó el canciller paraguayo, en su discurso tras ser electo por aclamación presidente de la 54 asamblea general de la Organización de Estados Americanos (OEA). La asamblea se desarrolla hoy jueves y mañana viernes en Asunción, bajo el lema: «Integración y Seguridad para el Desarrollo Sostenible de la Región».
El canciller expresó la confianza del Paraguay en la OEA, atendiendo a que ha sido parte de momentos clave de su historia. Destacó que albergar esta Asamblea por tercera vez es testimonio del compromiso para impulsar una agenda con resultados concretos y relevantes en temas fundamentales para nuestras sociedades.
“Somos conscientes de los desafíos que el siglo XXI plantea a las relaciones entre los Estados. Nos encontramos en un contexto global de múltiples retos en lo que respecta a la seguridad, la pobreza, el cambio climático y los conflictos internacionales violentos”, exteriorizó.
Mencionó que en esta coyuntura, los pilares de la OEA mantienen su vigencia y se tornan aún más esenciales; la democracia, los derechos humanos, la seguridad y el desarrollo integral, deben guiar la convivencia pacífica entre naciones en un mundo de incertidumbre.
“Vivimos en una región de paz. No tenemos conflictos bélicos entre Estados, sin embargo, enfrentamos grandes desafíos en materia de seguridad, debido a la acción del crimen organizado transnacional. Esta amenaza trasciende fronteras y todos los países sufrimos sus consecuencias”, añadió.
Integración y seguridad, claves para la región

En ese orden, el ministro de Relaciones Exteriores manifestó que la integración y seguridad para el desarrollo sostenible de la región, es un lema que recuerda que tienen las naciones de actuar unidos para enfrentar uno de los flagelos que actualmente corroe las sociedades, la inseguridad.
Sobre el punto, señaló que la inseguridad socava las bases de las democracias, al erosionar la confianza de los ciudadanos en las instituciones destinadas a protegerlos. Los problemas que enfrentamos, si queremos ser efectivos, deben ser abordados desde una visión multidimensional: fortalecer las instituciones, reducir la informalidad y las inequidades, mejorar los servicios básicos como educación y salud, entre otros, y confrontar decididamente la corrupción, por citar algunos, exteriorizó.
Ante lo expuesto, enfatizó que dichas circunstancias no deben llevar a los países a renunciar a los principios fundamentales del sistema democrático. En las Américas, no hay espacio para el autoritarismo, bajo ninguna excusa, sentenció.
Más oportunidades para generar desarrollo
En otro momento, aseguró que tampoco se puede pretender un desarrollo efectivo sin garantías de seguridad. Resaltó que la seguridad y el desarrollo son dos caras de una misma moneda, inseparables e interdependientes; por ello, el Paraguay, ve en el desarrollo económico un componente esencial de la seguridad de los países.
“Estamos convencidos de que un país próspero, con oportunidades de desarrollo para todos, es menos vulnerable a las amenazas internas y externas. Sin dudas, la capacidad de las personas de emprender y prosperar es un motor fundamental para combatir la pobreza”, subrayó.
Expresó su deseo de que las poblaciones se sientan protegidas y que el sector privado encuentre un ambiente favorable para invertir y generar empleos dignos. Como afirmó el presidente Santiago Peña en su discurso inaugural: esta es la política social más efectiva, reforzó.
Igualmente, expuso que la estrecha relación entre seguridad y desarrollo también impulsa a abogar por un entorno internacional económicamente dinámico, con mercados abiertos y competitivos, políticas comerciales justas, que no impongan barreras, sino que promuevan el progreso socioeconómico en nuestras sociedades.

“Garantizar la seguridad es esencial para la protección y el ejercicio pleno de los derechos humanos. El sistema interamericano se ha consolidado. Y el trabajo desplegado tanto por la Comisión como por la Corte Interamericana ha contribuido a dignificar la vida en nuestra región”, añadió.
Apostar por el fortalecimiento de los derechos humanos
El canciller hizo hincapié en la necesidad de seguir fortaleciendo los derechos humanos en el continente; priorizando la protección de la vida, la libertad y la propiedad privada; como un cimiento sólido para el goce pleno de todos los derechos.
“Las libertades fundamentales y la igualdad ante la ley son pilares centrales del progreso social y representan conquistas históricas, que no debemos claudicar”, precisó.
Por otro lado, dijo que el Paraguay está convencido de la importancia de la integración efectiva para maximizar el impacto de las acciones conjuntas.
“No buscamos la multiplicación de estructuras burocráticas en el ámbito multilateral. Tampoco pretendemos alcanzar una visión homogénea y uniforme. Debemos construir un entorno de creciente confianza, solidaridad y colaboración genuina entre nosotros”, aseveró.
Ratificó el respeto a las diferencias ideológicas y de criterios políticos como condición necesaria para avanzar en la consolidación de una región integrada, democrática y solidaria, capaz de afrontar los desafíos comunes de manera inteligente y estratégica.
“Paraguay ratifica su confianza en la Organización de los Estados Americanos para canalizar nuestros esfuerzos hacia objetivos comunes. En estos días, se nos presenta una ocasión excepcional para consensuar y tomar decisiones que beneficien a nuestros pueblos; para lograr esa América digna y próspera con la que soñamos”, expresó finalmente.














