La ciudad de Villarrica vive con fervor la Festividad de San Blas, una de las celebraciones religiosas más tradicionales y significativas para la comunidad. Nicanor López, coordinador de la conmemoración, destacó la masiva participación de fieles que llegan hasta el Oratorio San Blas para agradecer los favores recibidos y renovar la fe en el santo patrono.
“Mucha gente está llegando junto a San Blas para darle gracias y expresar la fe que le tienen”, señaló López. Como parte de la jornada, los asistentes compartieron un almuerzo comunitario, fortaleciendo los lazos de fraternidad, y además se brindó atención médica gratuita a la ciudadanía en el oratorio, como gesto solidario hacia los más necesitados.
San Blas, símbolo de fe y unidad
La festividad no solo es una expresión religiosa, sino también un espacio de encuentro familiar y comunitario. “San Blas une a la familia”, resaltó el coordinador, subrayando el valor espiritual y social de esta celebración que convoca a personas de todas las edades.
Breve reseña histórica
San Blas fue obispo y mártir del siglo IV, reconocido por su profunda fe y por los milagros atribuidos a su intercesión, especialmente la curación de enfermedades de la garganta. Su devoción se extendió por todo el mundo y en Paraguay se convirtió en una de las advocaciones más queridas, siendo patrono de Villarrica, donde cada año su festividad se vive con especial devoción.
La celebración de San Blas reafirma la identidad cultural y religiosa de Villarrica, manteniendo viva una tradición que trasciende generaciones y fortalece la fe, la esperanza y la unión de la comunidad.














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