Los cañicultores afirman que arrastran más de ocho meses de atraso en los pagos, situación que los mantiene en números rojos tras haber enfrentado cuatro meses de sequía y cinco heladas, factores climáticos que habrían liquidado hasta el 50 % de la producción. A esto se suma la falta de reconocimiento de intereses y el incumplimiento de plazos prometidos por la empresa, lo que dejó a numerosas familias sin recursos para cubrir deudas básicas y continuar con la actividad.
Según relatan, el entonces gerente Sergio Escobar se había comprometido a pagar a un mes de la entrega, una vez finalizada la zafra. Sin embargo, al reclamar, los productores recibieron como respuesta que el directivo ya no se encontraba vinculado a la empresa. Tras la movilización del día de ayer, en una reunión, la empresa se habría comprometido en pagar a cuotas, condicionado a la cancelación del 50 % en 15 días y el total en 30 días. De no cumplirse, los productores advierten que endurecerán las medidas, incluso con cierres de rutas.
La situación empuja a muchos cañicultores a abandonar el rubro y migrar hacia cultivos como soja, maíz o trigo, que —según señalan— ofrecen mejor cobertura, crédito y rentabilidad. “Para la caña no hay apoyo ni financiamiento; terminamos financiando a las empresas con nuestro propio capital”, expresó uno de los afectados Fernando Meixner.
“Nosotros vivimos exclusivamente de la caña. Sobrevivimos a la sequía y a las heladas, entregamos nuestra producción y hoy seguimos sin cobrar. Pasaron ocho meses y no tenemos recursos para pagar deudas ni para volver a sembrar. Así el productor va directo a la quiebra. Si no hay una solución urgente, la zafra 2026 está en riesgo”. agregó















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